martes 07 2020

Mi Cielo


Hola... Hace tanto que estoy sin ti. ¿Cómo estás?
Yo aún no logro encontrarme, mucho menos sin ti.
Cuanto más pasa el tiempo, mis sentidos intensifican aún más tus recuerdos.

¿Sabes? A veces puedo sentirte, muy fugazmente; sintonizo unos segundos intensos de ti en mi piel, mientras la escena en retrospectiva hace lo suyo a ojos cerrados.
Da igual la noche o el día: vivir las horas bajo tu cielo fue el caos armonioso que complementó perfectamente a mi alma.

¡Sí! Sé todos los reproches, los hastíos, los “no aguanto más” que te dediqué.
Y no te voy a mentir: de volver, tal vez nada de eso cambie.
No es justo —ni para ti, ni para mí— dejar de ser para poder estar juntos.

Lo mejor será hacer balance y encontrarnos en ese espacio donde nos hacemos bien, donde logramos ser felices; dando luz a las molestas sombras y pactando tregua entre la oscuridad de ambos, sin tropiezos,  quizás los menos.

No sabes lo que daría en este momento por sentir tu calor, por respirar tu aire y contemplarte mientras me cobijas.
Te extraño en medio del “me agotas pero me calmas”; tu locura y mi sonrisa, el frenesí de la tarde y la libertad de tus noches.

Has sido el guayabo más intenso y perpetuo que me ha tocado sufrir, porque no hay alcohol que lo cure, ni amor que lo suplante.

Tuya siempre...

domingo 14 2008

Reescribiendo el cine...

La luz en contraste a la oscuridad, hace posible en intervalos de breves o largos minutos la magia de viajar, soñar o alucinar con otros tiempos, con otras vidas, con otros momentos... Cuando el proyector empieza a rodar y la sala de cine se ilumina, es imposible dejarse replegar en el asiento para prepararnos a lo que vendrá. Metáforas visuales, cine naturalista, cine surrealista o simplemente comercial, atrapan insospechadamente nuestro tiempo. Una parte de nuestra vida y pensamiento se absorbe en el noble hecho de acercarnos a una ficción ajena, que en ocasiones, deseamos volver nuestra con cada fin de película. La utopía se deshace en nuestras retinas, golpea la imagen con su fotografía y nos desarma la trama con diálogos llenos de frases punzo penetrantes. Nadie está a salvo de la magia del cine. En grados de mayor o menor intensidad los tentáculos del séptimo arte nos atrapan para volvernos cinéfilos, asiduo público de butacas o quijotescos cineastas de nuestra Latinoamérica. El juego de los sentidos se enmarca en cada coordenada de nuestro planeta para seducirnos de distintas maneras, en diferentes lenguas, con diversos géneros. El montaje, la actuación, la música, la trama, los diálogos, la fotografía, la dirección son puntos de álgido juicio, que una vez engranados se vuelven imperceptibles al ojo y se traducen en una obra de culto insertada en la memoria colectiva de la humanidad. El presente espacio servirá simplemente para evocar, comentar y compartir esas obras que de una u otra manera se han sellado en mi recuerdo, golpeando con alguno de sus elementos mi vida...