domingo 09 2025

Cicatrices que hablan de amor propio y resistencia

A veces el amor deja marcas que no se ven. Cicatrices que no están en la piel, pero dejan huella en silencio; en los gestos contenidos, en la respiración que se acorta antes de una palabra, en el miedo destellante que ahora no paraliza más.

Durante años nos enseñaron que amar era aguantar, que el amor verdadero “todo lo soporta”. Así fuimos confundiendo lealtad con ceguera, compañía con control, compromiso con sometimiento.

“Dejarse matar de amor” no es una metáfora menor: la violencia contra las mujeres es una catástrofe cotidiana. Según ONU Mujeres, casi una de cada tres mujeres en el mundo ha sufrido violencia física o sexual por parte de una pareja, un familiar cercano o un agresor común en algún momento de su vida. Cifra que transforma la vulnerabilidad de la intimidad femenina en un problema público de urgente atención.

Por si fuera poco, las cicatrices también hablan. Son la memoria del cuerpo que aprendió a reconocer el daño, y en su aprendizaje también, el valor de seguir viva. Resistir no siempre debe significar quedarse; también es tener el poder de mirarse de nuevo. Entender que hay supuestos amores que matan, y verdaderos amores que nacen después de la herida.

En Perú, concretamente, la herida fue mortal y en aumento. Durante el primer semestre de 2025 se registraron 78 feminicidios —un incremento del 11,4 % respecto al año anterior— y Lima Metropolitana concentra 16 casos, según el Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables (MIMP), dando un claro aviso de que en nuestra acera o en la del frente, también la cotidianidad puede volverse letal.

Porque no se trata sólo de “accidentes” o “tragedias” con nombre de mujer. Son madres, hermanas, hijas, tías, sobrinas, nietas, con rostros para familiares que, tras numerosas advertencias, tendrán que convertir la cicatriz de la pérdida en un expediente judicial o en una crónica policial.

“Dejarse matar de amor” no es un llamado a la tragedia: tan sólo pretende ser el rescate, un llamado a la memoria colectiva de ese instante en que una mujer abre los ojos a un mundo nuevo dentro de su propio cuerpo y decreta su renacer.

Porque a veces la piel junto al corazón, recuerda lo que la razón debió olvidar, y en esa memoria —dolorosa, pero lúcida— empieza la verdadera libertad hacia el amor genuino.

Microrelato: Dejarse Matar de amor

📩 ekekadeviaje@gmail.com | 📷 @ekekadeviaje


💜 Postdata informativa

Fuentes:

  • ONU Mujeres – Violencia contra las mujeres: datos globales 2024
  • Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables (MIMP) – Reporte de Feminicidios, enero–junio 2025

Si necesitas ayuda o conoces a alguien que la necesite en Perú:

  • 📞 Línea 100: atención gratuita y confidencial las 24 horas
  • 📞 Línea ANNA 1810: orientación psicológica y legal.
  • 👩🏽‍💻 Chat 100: https://chat100.warminan.gob.pe/ 

domingo 02 2025

Donde empezó mi Voz

Mi primer paso en el periodismo fue en el Diario La Voz. Allí descubrí la fuerza de las historias reales: las que nacen en la calle, entre la protesta y la esperanza. Aprendí que una imagen puede cambiar el curso de una pauta y que la empatía también es una herramienta de trabajo.

En Petare me gané un nombre entre la gente que confiaba más en un reportaje que en una promesa. Aquella imagen de unas mujeres encadenadas en el INAVI cambió mi rumbo y me dio mi primera portada. Pensé que no lo lograría, pero terminé conquistando el oficio y ganando algo más que un sueldo: una familia de redacción y una causa para contar.

De aquellas coberturas, de Petare al INAVI, me llevé el valor de escuchar, escribir y creer. Esa experiencia marcó mi forma de contar —y sigue siendo el punto de partida de todo lo que creo hoy.

Gracias ❣️

Diario La Voz: https://diariolavoz.net/
https://diariolavoz.net/

Cobertura en San Isidro - Petare.

Redacción en Guarenas - Estado Miranda.


Redacción en Petare.

martes 07 2020

Mi Cielo


Hola... Hace tanto que estoy sin ti. ¿Cómo estás?
Yo aún no logro encontrarme, mucho menos sin ti.
Cuanto más pasa el tiempo, mis sentidos intensifican aún más tus recuerdos.

¿Sabes? A veces puedo sentirte, muy fugazmente; sintonizo unos segundos intensos de ti en mi piel, mientras la escena en retrospectiva hace lo suyo a ojos cerrados.
Da igual la noche o el día: vivir las horas bajo tu cielo fue el caos armonioso que complementó perfectamente a mi alma.

¡Sí! Sé todos los reproches, los hastíos, los “no aguanto más” que te dediqué.
Y no te voy a mentir: de volver, tal vez nada de eso cambie.
No es justo —ni para ti, ni para mí— dejar de ser para poder estar juntos.

Lo mejor será hacer balance y encontrarnos en ese espacio donde nos hacemos bien, donde logramos ser felices; dando luz a las molestas sombras y pactando tregua entre la oscuridad de ambos, sin tropiezos,  quizás los menos.

No sabes lo que daría en este momento por sentir tu calor, por respirar tu aire y contemplarte mientras me cobijas.
Te extraño en medio del “me agotas pero me calmas”; tu locura y mi sonrisa, el frenesí de la tarde y la libertad de tus noches.

Has sido el guayabo más intenso y perpetuo que me ha tocado sufrir, porque no hay alcohol que lo cure, ni amor que lo suplante.

Tuya siempre...

domingo 14 2008

Reescribiendo el cine...

La luz en contraste a la oscuridad, hace posible en intervalos de breves o largos minutos la magia de viajar, soñar o alucinar con otros tiempos, con otras vidas, con otros momentos... Cuando el proyector empieza a rodar y la sala de cine se ilumina, es imposible dejarse replegar en el asiento para prepararnos a lo que vendrá. Metáforas visuales, cine naturalista, cine surrealista o simplemente comercial, atrapan insospechadamente nuestro tiempo. Una parte de nuestra vida y pensamiento se absorbe en el noble hecho de acercarnos a una ficción ajena, que en ocasiones, deseamos volver nuestra con cada fin de película. La utopía se deshace en nuestras retinas, golpea la imagen con su fotografía y nos desarma la trama con diálogos llenos de frases punzo penetrantes. Nadie está a salvo de la magia del cine. En grados de mayor o menor intensidad los tentáculos del séptimo arte nos atrapan para volvernos cinéfilos, asiduo público de butacas o quijotescos cineastas de nuestra Latinoamérica. El juego de los sentidos se enmarca en cada coordenada de nuestro planeta para seducirnos de distintas maneras, en diferentes lenguas, con diversos géneros. El montaje, la actuación, la música, la trama, los diálogos, la fotografía, la dirección son puntos de álgido juicio, que una vez engranados se vuelven imperceptibles al ojo y se traducen en una obra de culto insertada en la memoria colectiva de la humanidad. El presente espacio servirá simplemente para evocar, comentar y compartir esas obras que de una u otra manera se han sellado en mi recuerdo, golpeando con alguno de sus elementos mi vida...