domingo 14 2008

Reescribiendo el cine...

La luz en contraste a la oscuridad, hace posible en intervalos de breves o largos minutos la magia de viajar, soñar o alucinar con otros tiempos, con otras vidas, con otros momentos... Cuando el proyector empieza a rodar y la sala de cine se ilumina, es imposible dejarse replegar en el asiento para prepararnos a lo que vendrá. Metáforas visuales, cine naturalista, cine surrealista o simplemente comercial, atrapan insospechadamente nuestro tiempo. Una parte de nuestra vida y pensamiento se absorbe en el noble hecho de acercarnos a una ficción ajena, que en ocasiones, deseamos volver nuestra con cada fin de película. La utopía se deshace en nuestras retinas, golpea la imagen con su fotografía y nos desarma la trama con diálogos llenos de frases punzo penetrantes. Nadie está a salvo de la magia del cine. En grados de mayor o menor intensidad los tentáculos del séptimo arte nos atrapan para volvernos cinéfilos, asiduo público de butacas o quijotescos cineastas de nuestra Latinoamérica. El juego de los sentidos se enmarca en cada coordenada de nuestro planeta para seducirnos de distintas maneras, en diferentes lenguas, con diversos géneros. El montaje, la actuación, la música, la trama, los diálogos, la fotografía, la dirección son puntos de álgido juicio, que una vez engranados se vuelven imperceptibles al ojo y se traducen en una obra de culto insertada en la memoria colectiva de la humanidad. El presente espacio servirá simplemente para evocar, comentar y compartir esas obras que de una u otra manera se han sellado en mi recuerdo, golpeando con alguno de sus elementos mi vida...